Por Lic. Carla Soledad Lara
Soy graduada en Nutrición en la Fundación Barceló desde hace 9 años. Realicé la Residencia de Nutrición Clínica, siendo una de las primeras especialistas de la provincia de Corrientes. Actualmente, me desempeño como Jefa de residentes en el Hospital Universitario San Juan Bautista.
Hoy es una enorme alegría compartir este espacio con ustedes, no solo como graduada de esta casa de estudios, sino también como docente y profesional.
Cuando pensamos en nutricionistas, muchas personas imaginan un consultorio, un plan de alimentación o estrategias para la pérdida de peso. Sin embargo, existe un ámbito menos conocido, pero profundamente desafiante: la nutrición clínica hospitalaria. Hoy quiero invitarlos a descubrir cómo la nutrición puede convertirse en una herramienta terapéutica capaz de modificar la evolución clínica de un paciente hospitalizado.
¿Qué ocurre cuando una persona se enferma y es hospitalizada?
El organismo entra en un estado de estrés metabólico: aumentan los requerimientos, se acelera la degradación muscular, aparece la inflamación y, muchas veces, el paciente no puede comer.
¿Qué pasa si nadie interviene nutricionalmente?
Ahí aparece la desnutrición hospitalaria. Esto aumenta el riesgo de infecciones, retrasa la cicatrización, prolonga la internación y aumenta la mortalidad.
¿Qué hace el Licenciado en Nutrición?
No hacemos solamente dietas. Realizamos el tamizaje nutricional, la VEN completa, el diagnóstico nutricional, estimamos los requerimientos e indicamos la vía de alimentación, priorizando siempre que sea posible la vía oral, ya sea con alimentos o suplementos. Cuando se requiere, recurrimos a la nutrición enteral. Además, monitorizamos la tolerancia y la progresión de la alimentación, y reevaluamos los casos todos los días.
La terapia nutricional no consiste únicamente en alimentar al paciente. Consiste en nutrir el proceso de recuperación.
¿Por qué es tan importante el trabajo interdisciplinario?
Trabajamos junto a médicos, enfermeros y kinesiólogos con un mismo objetivo. Mientras el médico estabiliza al paciente, el personal de enfermería administra la medicación, el kinesiólogo favorece la movilidad y el nutricionista busca preservar la masa muscular para que ese paciente pueda volver a respirar por sí solo, caminar y recuperar su funcionalidad.
¿Qué aprendí durante la residencia?
Me enseñó que del otro lado de una interconsulta o de una fórmula hay una persona intentando recuperarse. La nutrición clínica exige conocimiento científico, pensamiento crítico, capacidad de trabajo en equipo y, sobre todo, sensibilidad para comprender que cada decisión nutricional puede influir en la evolución del paciente.
También comprendí que el reconocimiento de nuestra profesión se construye todos los días, demostrando con evidencia científica y compromiso que la terapia nutricional forma parte del tratamiento y no es un simple complemento.
En el Día del Nutricionista quiero dejarles un mensaje, especialmente a quienes hoy se están formando. Nuestra profesión tiene la capacidad de acompañar a las personas en todas las etapas de la vida y, dentro del hospital, cobra un significado especial.
Que nunca perdamos de vista que no tratamos solamente enfermedades: acompañamos personas. Y cuando trabajamos con compromiso, evidencia científica y humanidad, nuestra intervención puede marcar una diferencia real en la recuperación de quienes más nos necesitan.
Lic. Carla Soledad Lara
Graduada de Nutrición en Sede Santo Tomé, Corrientes.
Mucho más que alimentación: el rol del nutricionista clínico en la recuperación del paciente hospitalizado
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